Sueño, estrés, emociones, autocuidado y los hábitos que sostienen todo lo demás. Porque cuidarte en la perimenopausia es también bajar el ritmo, descansar mejor y reconectar contigo.
Quizás llevas meses notando algo. Duermes peor sin razón aparente. Tu humor fluctúa más de lo que recuerdas. Has cambiado de hábitos pero la báscula no se mueve igual. Te despiertas a las cuatro de la madrugada con calor. Te cuesta concentrarte en cosas que antes hacías sin pensar.