Sueño, estrés, emociones, autocuidado y los hábitos que sostienen todo lo demás. Porque cuidarte en la perimenopausia es también bajar el ritmo, descansar mejor y reconectar contigo.
Te acuestas cansada y, sin embargo, a las cuatro de la mañana estás mirando el techo. O te duermes sin problema, pero te despiertas tres veces. O directamente llevas semanas durmiendo seis horas mal repartidas y arrastrando ese cansancio que ya no se va con un café.